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AmenazasVidas robadasPor Robert Lemos Cada vez que sale, a Scott Sholiton le preocupa que lo arresten. Cada vez que responde el teléfono de un número desconocido, espera escuchar una empresa de cobro de morosos que busca cobrarle miles de dólares.
Más de dos años después de haber sufrido el robo de su identidad, el ex agente inmobiliario cree que su vida nunca estará libre de estas preocupaciones. El ladrón, aún libre, tiene su nombre, su número de la seguridad social, su fecha de nacimiento y sus ingresos anuales con los que puede obtener cientos de dólares.
"Todas las mañanas, cuando me levanto, me preocupa que haya solicitado una hipoteca o haya comprado un barco o un automóvil a mi nombre", dice el residente de Ohio. "Ya tiene órdenes de arresto a mi nombre en cinco estados en los que nunca he estado".
Los dolores de cabeza de Sholiton comenzaron en diciembre de 2007, cuando su servicio de supervisión de crédito le notificó que alguien había intentado abrir una cuenta de tarjeta de crédito de 10.000 $ a su nombre, utilizando la información correcta. Sholiton canceló la cuenta con el Bank of America e informó del fraude a no menos de cinco agencias de seguridad del estado y gubernamentales. Sin embargo, ése era sólo el comienzo.
Dos meses más tarde, Bank of America volvió a llamarle y le solicitó que pagara 36.000 $ por una tarjeta de crédito corporativa que nunca solicitó. En junio de 2008, otro banco le instó a pagar el saldo de una segunda tarjeta de crédito, esta vez por 13.000 $. Al finalizar el verano, Sholiton canceló las deudas, pero sólo después de elaborar un resumen de 12 páginas sobre su caso para enviarlo a los deudores y llevar un escrito redactado por las agencias de seguridad del estado en el que se explica que Scott Sholiton ya no es una sola persona.
Así es la vida de una víctima de robo de identidad, una clase dentro de la sociedad a la que un número cada vez mayor de personas puede decir que pertenece. Según la empresa de protección Debix, que ayudó a Sholiton a afrontar el robo de su identidad, un promedio de 9 millones de estadounidenses deben afrontar el uso fraudulento de su identidad cada año.
"A principios de esta década, la gente leía acerca del robo de identidad", comenta Bo Holland, Director General de Debix. "Hacia el 2005, la gente comenzó a decir: 'Eso le sucedió a mi hermano' o a un amigo. Pasó de ser una historia a ser una experiencia".
Robo a bebés El crimen adopta muchas formas. Si bien los cargos fraudulentos en la tarjeta de crédito de la víctima son la forma más común de fraude financiero, estos cargos se eliminan fácilmente del extracto bancario de la víctima. El nuevo fraude de cuentas, que Sholiton experimentó, es un crimen mucho más demoledor y tarda años en subsanarse, si es que llega a conseguirse.
Además, las identidades de los niños están cada vez más en riesgo. Los criminales prefieren basar sus estafas en información de niños, ya que es menos probable que los padres supervisen la información financiera de sus hijos. Aproximadamente, entre el 3% y el 7% de las identidades de niños (por lo general, sus números de la seguridad social) se utilizan de forma fraudulenta o errónea.
"Les proporciona [a los ladrones] una tabla rasa", señala Holland.
Una forma más perjudicial de robo de identidad es el uso de la información del seguro médico de otra persona. Cada año, se producen entre 200.000 y 500.000 casos de robo de identidad médica, según ID Experts, un grupo de prevención de infracción de datos. Los estafadores utilizan el número de la seguridad social o la información del seguro para que les atiendan en un hospital. Sin embargo, el problema es que la estafa no sólo pone en riesgo el perfil financiero de la víctima, sino que puede realmente provocarle daños.
"Sus registros médicos se confunden con los de la otra persona", comenta Rick Kam, presidente y cofundador de ID Experts. "En ese punto, puede resultar una amenaza para su vida y su salud”.
Una vida de crímenes Como tantas cosas dependen de unos pocos datos personales, cometer un crimen continúa siendo algo bastante simple. Si no, pregúntele a Fred Allison.
Allison (es posible que este no sea su verdadero nombre) es el ladrón que robó la identidad de Sholiton. En sus esfuerzos por capturar a Allison y hacer que lo arresten, Sholiton aprendió mucho acerca de él: Allison comía en P.F. Chang's todas las semanas, compraba en Home Depot y utilizaba la misma gasolinera cada semana. Sholiton se imaginó que podría haber visto a su alter ego si iba a Atlanta (Georgia), donde Allison operaba en ese momento, y le esperaba a la puerta del restaurante o en la gasolinera.
Comunicó la información a la policía, pero nada sucedió. A partir de documentos de cuenta, sin embargo, Sholiton cree que sabe cómo operaba el ladrón de identidad.
En junio de 2007, el estado de Ohio permitió a un pasante llevar a su casa una cinta de copia de seguridad que contenía información sobre los ingresos de un millón de residentes de Ohio. La cinta fue robada del coche del pasante, y Ohio notificó a Sholiton que esta información se encontraba en la cinta.
De alguna manera, parte de esa información terminó en manos de un tal "Fred Allison".
Allison inició su estafa de identidad solicitando un teléfono móvil de Nextel en julio de 2007 a nombre de Sholiton, y asiduamente pagó la cuenta a tiempo, lo que generó un buen registro de crédito. Utilizó esa cuenta como referencia para abrir una cuenta de crédito corporativa en Dunn & Bradstreet a nombre de SQL Associates. Con su buen registro y el nombre de Sholiton, Allison luego abrió una cuenta de tarjeta de crédito para su empresa. El ex agente inmobiliario comenta que, como Dunn & Bradstreet es una agencia de crédito corporativo, la cuenta nunca apareció en los informes de crédito de consumidor de Sholiton, por lo que eludió las formas más comunes de atrapar a estos estafadores.
Allison solicitó dos tarjetas de crédito más, hasta que, en diciembre de 2007, Sholiton se enteró de las actividades.
Defensa imposible Desafortunadamente, defenderse contra el robo de identidad es difícil. Hasta la reciente recesión económica, Estados Unidos confiaba en el crédito fácil para fomentar el gasto de los consumidores. Solicitar crédito online, sin tener que presentarse en persona, facilita el crimen. Si a eso se le suma el aumento en las infracciones online (por lo general, un tesoro para los ladrones online), no hay mucho que los consumidores puedan hacer respecto del crimen.
"La tendencia a aumentar el acceso online ha ayudado a los criminales a perpetrar el robo de identidad", sostiene Kam, de ID Experts. "Cualquier persona puede acceder al polvo digital de las bases de datos y a la información que reside online".
Si bien las leyes de notificación de infracciones han dejado a las empresas expuestas a la crítica del público ya que están obligadas a informar acerca de un incidente grave, las corporaciones y las agencias gubernamentales continúan filtrando información personal sobre los consumidores. No obstante, los consumidores deben confiar en que las empresas mantengan su información a salvo.
Sin embargo, los consumidores no están completamente indefensos. Aún pueden ser mezquinos con sus datos personales financieros y revisar con regularidad sus informes de crédito o utilizar un servicio de supervisión de crédito que lo haga por ellos. Según Kam, de ID Experts, dado que los ladrones online normalmente apuntan a las víctimas más fáciles, cuanto más dificulte la tarea el consumidor, mejor.
"Adoptar varias medidas, como destruir sus recibos de tarjeta de crédito y mantener actualizados los firewalls y las defensas contra programas maliciosos, es muy importante", dice.
Y, si bien tal vez evitar el robo de identidad no siempre sea posible, detectarlo pronto es la mejor manera de limitar el daño a sus finanzas. En la actualidad, lo único que los consumidores pueden hacer es llevar un registro de su situación financiera. Una necesidad que se vuelve incluso más imperiosa para los que ya han sufrido el robo de identidad.
"Ya no puedo vivir sin el servicio de supervisión de crédito", dice la víctima Sholiton. "Por el resto de mi vida, revisaré mis informes de crédito todos los meses y esperaré que el teléfono suene y me digan que he intentado abrir una cuenta por 30.000 $". Robert Lemos es un premiado periodista especializado en tecnología con más de 13 años de experiencia que se centra en problemas de seguridad de equipos, cibercrimen y seguridad de empresas. El trabajo del señor Lemos ha sido publicado en BusinessWeek, San Francisco Chronicle, SecurityFocus, PC Magazine, PCWorld, USA Today, Wired News, Technology Review, ZDNet y en sitios web como CNET News, CIO y The New York Times. Symantec Security CheckVerifique la exposición de su equipo a las amenazas de seguridad en línea y aprenda a hacerlo más seguro. ProbarHerramientas de Symantec
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